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Historia compartida (I)
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Autor:  Blackbird [ Sab, 10 Nov 2012, 16:31 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente

Autor:  EagleFlyFree [ Sab, 10 Nov 2012, 18:21 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente ojiplático como buen búho

Autor:  zirisanty [ Sab, 17 Nov 2012, 17:09 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente ojiplático como buen búho dijo: matame, estoy sufriendo

Autor:  vilkrax [ Mié, 21 Nov 2012, 00:17 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente ojiplático como buen búho dijo: matame, estoy sufriendo en silencio de hemorroides

Autor:  Blackbird [ Mié, 21 Nov 2012, 00:32 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente ojiplático como buen búho dijo: matame, estoy sufriendo en silencio de hemorroides y de prolapsos sangrantes.

Autor:  EagleFlyFree [ Mié, 21 Nov 2012, 14:23 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente ojiplático como buen búho dijo: mátame, estoy sufriendo en silencio de hemorroides y de prolapsos sangrantes. - Toma algo de hemoal

Autor:  EagleFlyFree [ Jue, 20 Dic 2012, 00:11 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente ojiplático como buen búho dijo: Mátame, estoy sufriendo en silencio de hemorroides y de prolapsos sangrantes. - Toma algo de hemoal y lo restriegas bien

Autor:  Vilsenas [ Jue, 20 Dic 2012, 12:06 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente ojiplático como buen búho dijo: Mátame, estoy sufriendo en silencio de hemorroides y de prolapsos sangrantes. - Toma algo de hemoal y lo restriegas bien antes de echarte un cafelillo

Autor:  EagleFlyFree [ Jue, 20 Dic 2012, 14:53 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente ojiplático como buen búho dijo: Mátame, estoy sufriendo en silencio de hemorroides y de prolapsos sangrantes. - Toma algo de hemoal y lo restriegas bien antes de echarte un cafelillo con leche condensada de

Autor:  Blackbird [ Vie, 21 Dic 2012, 00:01 ]
Asunto:  Re: Historia compartida (I)

Me desperté una mañana, cálida y sin nubes, en muy mala compañía y un intenso dolor cuyo origen no recordaba. Junto a mi una anciana de aspecto descuidado, calva y con bigote me sonreía sospechosamente, así que decidí darle un sonoro, gran montón de patadas en la cara.

Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que te voy a .... comer a besos como sigas mirándome así, zalamero. Ay, mama, qué miedo,esta viejuna me quiere seducir a base de promesas de fornicio y las mas altas perversiones.

Así que tuve que ingeniármelas para escapar de sus garras a través de la ventana roja que había al fondo de la mazmorra, ¿qué hacía yo allí?

Tras un escalofrío, recordé cuál era mi misión, estaba claro que tenía que seguir con ella. Matar a Jesús debía, ella susurraba. Detenerla con mi gran espada y hacer que se callase de una maldita vez decidí que era mejor irme a mi casa para no causar problemas. No la vi seguirme hasta un callejón oscuro donde sería perfecto completar mi gran ritual demoníaco.

Una vez finalizado, me di la vuelta y la asesiné brutalmente. Era algo grotesco y muy sangriento, pero me excitaba el hecho de ponerme a cuatro patas delante de su inmundo cadáver. Sí, estaba enfermo. Cosas peores vi en mi juventud, pero eso es el ritual habitual. Así que continué hacia mi gloria, la aniquilación humana.

El siguiente paso era masacrar a las razas de piel peluda y a todas las feas. Empezaremos por pastores belgas y sus odiadas ovejas para finalmente terminar con todo el que me pida este pequeño duendecillo. Cogí los arreos de mi sanguinaria tortuga africana y nos fuimos hacia Howarts donde tenia algunos cientos de adolescentes salidas para unir a la gran cacería peluda.

Y sin mas dilación, raudo y sin demora, como un gran meara negro y hambirento, apostaté. Después de apostatar fui estúpido, pues me acordé que era hora de merendar mientras foreo en una catarsis dementora diferente. - Qué ricas las galletas de humance, medio hombre medio mono llenas de asquerosos gusanos que dan ese sabor tan característico que la distingue, con ese color verde con tonos radiactivos.

¿Pero qué está sucediendo? Resonaba en mi cabeza, cuando un búho con corbata me observa desde la ventana diciendo 'nunca más', fruncí el ceño y apreté con fuerza mi culo... pero me cagué y cogiendo los calzoncillos por una esquina, levanté la mirada.

Mirándome fijamente ojiplático como buen búho dijo: Mátame, estoy sufriendo en silencio de hemorroides y de prolapsos sangrantes. - Toma algo de hemoal y lo restriegas bien antes de echarte un cafelillo con leche condensada de mierda, hijo de puta.

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